lunes, 22 de junio de 2009

Resumen de "La Tregua" - Mario Benedetti

INTRODUCCIÓN

Esta novela, escrita en forma de diario, cuenta la historia de un hombre común y corriente, viudo y con tres hijos mayores, burócrata de oficina, que a punto de jubilarse, encuentra en el amor de una muchacha joven la felicidad que la vida le había negado por muchos años.

RESUMEN

El diario de Martín Santomé inicia el 11 de febrero. Martín tiene 49 años y está a un año de jubilarse de su trabajo como contador en una casa importadora de repuestos para automóviles. Medita sobre el futuro que le espera cuando tenga tiempo libre: podría dedicarse a la jardinería, a la guitarra, a escribir. Es un hombre apagado, triste y rutinario que mantiene una relación distante con sus hijos, tal vez porque no supo ser padre y madre a la vez tras la muerte de Isabel, su esposa. Esteban, el mayor, tenía cuatro años cuando su madre falleció, Blanca no la recuerda y Jaime, el menor, quedó huérfano a los pocos días de haber nacido. Para Martín, Jaime es su hijo preferido, aunque existen muchas barreras entre ellos. Esteban siempre está a la defensiva con su padre y regresa tarde por las noches después de irse de parranda. Blanca es triste como Martín pero con vocación de alegre, es con quien mantiene mejor relación, pero le preocupa que su hija esté tan triste, tenga mucha energía y no sepa en qué canalizarla, pues puede terminar igual de gris y opaca que él.

Durante este primer mes del diario, Martín describe su trabajo rutinario, la relación con sus hijos y ciertos encuentros con viejos amigos, como el encuentro con Mario Vignale, un antiguo compañero de la escuela a quien solían molestar en la escuela y apodar el Adoquín. Vignale reconoce a Martín de inmediato pero éste no le recuerda bien, sin embargo Mario lo invita a tomar un café y le pregunta sobre Isabel, el primer recuerdo de su esposa que aparece en el diario. Martín recuerda el cuerpo de Isabel, sus gestos y manías, pero a veces le cuesta trabajo recordar con precisión su rostro. Él tenía 28 y ella 25 cuando murió. Recuerda el fuerte deseo sexual entre ellos y cómo tras su muerte, él se convirtió en un ser automatizado con un trabajo rutinario.

El 27 de febrero, tres nuevos empleados entraron bajo el cargo de Santomé: Alfredo Santini, Rodolfo Sierra y Laura Avellaneda. A esta última la describe siempre como Avellaneda, a quien no considera una preciosura pero pasable cuando sonríe.

A partir del mes de marzo, Martín se da cuenta que su empleada Avellaneda es inteligente, trabaja bien, un poco nerviosa e inexperta, pero le gustan sus piernas, los lunares en su cara. Con sus hijos varones tiene enfrentamientos. Jaime le aclara que a estas alturas ya ninguno tiene remedio.

Martín reflexiona en su diario sobre el suicidio; si alguna vez lo haría sería en domingo, el día más desalentador e insulso para él. Teme que con su jubilación, todos los días serán domingos solitarios y antipáticos. También reflexiona sobre la existencia de Dios, la cual no sabe si afirmar o negar, pero concluye que Dios es un coupier y él juega al rojo cuando gana el negro.

En el mes de abril, Martín describe que ve poco a sus hijos, especialmente a Jaime, a quien más quisiera ver por su buen sentido del humor.

Una tarde acompañó a Avellaneda después del trabajo y conversaron sobre su novio y sobre la viudez e hijos de Martín.

Martín describe en su diario un sueño en donde Avellaneda aparece con un vestido liso y prevalece el olor a campo, él la posee y ella no opone resistencia. Es entonces cuando se da cuenta de que Avellaneda le gusta, pero teme que pueda estar reseco sentimentalmente, pues hasta ahora había tenido varios encuentros esporádicos con otras mujeres, pero intrascendentes.

El 24 de abril fue el cumpleaños de Esteban. Los tres cenaron en la casa y Blanca dejó caer la noticia de que tenía novio, Diego, un muchacho que le causa muy buena impresión a su padre porque lo ve como una persona decidida. Diego es un año menor que Blanca pero parece cinco años más grande.

Avellaneda había estado muy triste últimamente porque había terminado con su novio. Martín se percató de una fuerte emoción en su interior y se sintió feliz porque, después de todo, no estaba reseco sentimentalmente.

A partir de mayo, Martín piensa mucho en Avellaneda. No se atreve a hablar con ella porque aún no comprende lo que le pasa.

Aníbal, el amigo más querido de Martín, fue a visitarlo a Montevideo. Martín siempre lo admiró mucho pero ahora lo vio viejo y acabado, como si hubiese perdido su goce de vivir. Por otro lado, Vignale buscó a Martín para contarle que la ofensiva amorosa de la que habían platicado ya era una realidad: estaba engañando a su esposa con su concuña, quien vivía en la misma casa. Ahora Vignale tiene buen aspecto, se le ve más jovial y alegre que hace 6 meses.

Martín ha pensado que debe ver a Avellaneda fuera de la oficina pero con la apariencia de un encuentro casual. La esperó un par de veces sin éxito en donde ella solía ir a comer, hasta que un día su espera terminó y la invitó a tomar un café. Ella se negó de momento porque tenía cosas que hacer, pero pospuso la cita para otro día. A partir de ese momento, Avellaneda y Martín dieron inicio a una relación, que comenzó siendo amistosa, pero se fue tornando más seria e íntima conforme el paso de los meses. La relación entre ellos era discreta, los colegas del trabajo desconocían lo que ocurría, así como los hijos de Santomé. Martín sentía que sería una relación ridícula ante los ojos ajenos, pues él podría ser su padre. Avellaneda y Santomé acordaron que no habría compromisos ni ataduras, pues ella tenía la vida por delante y Martín, de momento, temía no poder ofrecerle ese futuro.

En junio, Martín se lanzó a la búsqueda de un departamento para tener más intimidad y comodidad con Avellaneda, en cierta forma, deseaba llevar las cosas más lejos y con mayor seriedad. Cuando le enseñó el departamento que rentó a Avellaneda, en principio ella sintió miedo, pero finalmente confirmó que deseaba estar con Santomé y dejó a un lado los perjuicios de vivir con alguien sin estar casada.

Esteban enfermó gravemente pero se recuperó después de un par de semanas. Blanca le confesó a su padre que había tenido un enfrentamiento con Jaime porque descubrió que él era homosexual. Jaime se marchó de la casa tras haberse peleado con Esteban y sin querer hablar con su padre, pues esperaba los reproches de la familia y no estuvo dispuesto a escucharlos. Tras eses suceso, Blanca se enteró de que su padre salía con Avellaneda, pero no sintió enojo porque había visto un cambio notorio en su padre: la apatía y la depresión habían desaparecido. Blanca le pidió a Martín que le presentara a Avellaneda y cuando ambas se encontraron hubo mucha empatía y se convirtieron en grandes amigas. Martín se sentía halagado de que las dos mujeres más importantes de su vida se vieran seguido y hablaran sobre él.

En el trabajo, quieren promover como gerente a Martín, pero él rechaza la oferta porque añora su jubilación y la paga resulta ser la misma que la de su pensión.

Durante varios meses, Martín y Avellaneda se encontraban en el departamento por las tardes. La relación entre ellos fue madurando y tornándose más amorosa. Hablaban mucho sobre sus vidas y sus percepciones. El 28 de junio tuvo lugar el hecho más importante en la vida de Martín, él le pedía a Dios porque su relación con Avellaneda durara. Nunca en su vida, ni con Isabel ni con nadie, se había sentido tan cerca de la gloria. Piensa que Avellaneda es como una horma que se ha instalado en su pecho y lo está agrandando, lo está poniendo en condiciones adecuadas para sentir cada día más. Tiene ternura y se siente orgulloso de tenerla. Su relación era pura, sincera y feliz.

Una tarde, Avellaneda no fue al departamento porque sentía que le iba a dar gripe, así que Martín la dejó a dos cuadras de su casa, pues ella temía que su padre se enterara de su relación. Martín la extrañaba mucho durante el trabajo, estaba muy acostumbrado a ella y es entonces cuando descubre que desea proponerle matrimonio. Blanca aprueba la decisión de su padre y lo apoya.

Los días pasan y Avellaneda no va a la oficina. El diario se interrumpe el 23 de septiembre cuando Martín escribe “Dios mío, Dios mío, Dios mío”, pues no sabe nada de Avellaneda.

Después de 4 meses, en enero, Santomé retoma su diario para reflexionar acerca de Avellaneda. Debido a la gripe, Avellaneda sufrió un ataque al corazón y murió. Cuando el tío de Avellaneda llamó a la oficina para decirle que ella había fallecido, Martín entró en estado de shock y lo mandó a la porra.

Martín no sentía las fuerzas para escribir lo ocurrido en su diario, pero a partir de que lo retoma, hace un recuento desde que conoció a Avellaneda. Mientras estuvo con ella se sentía feliz, acogido y profundamente enamorado.

En febrero, Martín tuvo la idea de ir a casa de Avellaneda con el pretexto de hacerse un traje, pues el padre de ella era sastre. Se hizo pasar por el señor Morales, pues sabía que la madre de Avellaneda estaba enterada de su relación. Ambos padres expresaban mucha tristeza en su mirada. Cuando Martín fue a la prueba de traje, sólo estaba la madre de Avellaneda y en el taller había una foto de ella, la cual provocó una inmensa tristeza en Martín, suficiente para que la señora se diera cuenta de que él era el hombre que salía con su hija. Ella le confiesa que Laura era lo único que le quedaba del hombre que había amado y de quien no supo más nunca, pero Avellaneda desconocía la verdad así como su padre adoptivo. La madre de Avellaneda le contó a Martín lo que pasó en los últimos momentos de vida de su hija, pero Martín se lo guarda para sí mismo y no lo escribe en su diario.

Hace tiempo que Martín no ve a Aníbal. No sabe nada de Jaime y Esteban se limita a hablarle de temas generales. Vignale lo busca en la oficina, pero Martín quiere estar solo, a lo sumo, habla con su hija y sobre todo, sobre Avellaneda. Blanca dice que no puede creer en Dios, pues Dios le ha ido dando y quitando oportunidades a su padre, y ella no se siente con fuerzas como para creer en un Dios de crueldad, en un sádico omnímodo. Por su parte, Martín cree que Dios le concedió un destino oscuro, ni siquiera cruel, simplemente oscuro. Siente que le concedió una tregua de la cual se resistió al principio por creer que eso pudiera ser la felicidad. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua y ahora está otra vez metido en su destino, el cual es más oscuro que antes.

El 28 de febrero fue el último día de trabajo de Martín. Los cajones quedaron vacíos, pero en uno de ellos encontró un carnet de Avellaneda. Se lo puso en el bolsillo y se sintió desgraciado. Dios había sido su más importante carencia, pero a ella la necesita más que a Dios. Se acabó la oficina y a partir del día siguiente hasta el día de su muerte el tiempo estaría a sus órdenes. “¿Qué haré con él?”



PERSONAJES


MARTÍN SANTOMÉ: Personaje principal. Comprendemos y vemos la historia a través de su perspectiva solitaria, triste y de desgano a la vida. Hace observaciones y reflexiones ricas respecto a la existencia de Dios, la soledad, la rutina, la mediocridad, el amor y la pérdida de éste. Es un hombre gris y apagado que con sólo la presencia de Avellaneda, es capaz de dar sentido al mundo deprimente y mediocre en el que ha vivido.

LAURA AVELLANEDA: Personaje principal. Mujer joven, de rasgos suaves, ojos serenos, nariz fina, pelo negro y piel muy clara. Es decidida, segura de sí misma y de lo que quiere, inteligente, trabajadora, sensible, amorosa y entregada. Cree que el trabajo la asfixia, de que nunca se suicidará, de que la muerte no es el fin de todo, de que sus padres son magníficos, de que Dios existe, de que la gente en quien confía no habrá de fallarle jamás.

BLANCA: Personaje secundario. Hija de Martín. De temperamento triste como su padre pero con vocación de alegre. Tiene mucha energía pero no sabe cómo canalizarle. Ella y su novio Diego son se preocupan mucho por el mundo, por la juventud, los problemas sociales, etc. Todo ello los deprime un poco. Es amorosa y comprensiva con su padre, le alegra que éste se sienta feliz.

ESTEBAN: Personaje secundario. Hijo mayor de Martín. Está a la defensiva con su padre y mantiene una relación distante.

JAIME: Personaje secundario. Hijo menor de Martín. Es homosexual y siente un gran resentimiento hacia su familia, la cual abandona por completo y no se vuelve a saber más de él. Era el hijo preferido de Martín, con el mejor sentido de humor.

MARIO VIGNALE: Personaje secundario. Compañero de la escuela de Martín, pero a éste no le simpatiza Vignale del todo, lo considera una persona ruidosa y patética. Lo apodaban en la escuela el Adoquín y odiaba dicho sobrenombre. Es casado y es infiel con la concuña de su mujer.



Algo sobre la tregua

La Tregua es una novela intimista, pudorosa, rica en observaciones, principia y concluye en la soledad, la tristeza y el desgano de vivir. Su estructura, a forma de un diario de un año, permite que el lector se centre en las sensaciones y percepciones del narrador, a quien es posible comprender en su soledad, tristeza, felicidad y mediocridad. Escrita en 1969 por uno de los escritores más conocidos y admirados de la lengua española, quien además de haber escrito una serie de poemas y novelas, ha practicado el compromiso con las luchas populares.

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